sábado, 27 de mayo de 2017

La mujer nenúfar



Si la vieras:
tiene tu voz de páramo,
idéntica simiente gris
en la mirada,
el mismo gesto herido
de gacela.
Muchos más pájaros, menos pozos
que yo.
más relámpagos, menos niebla,
más infancia en las manos.

Si la vieras, madre,
rozar con su piel el jazz
de los pronombres,
florecer vivaz en lechos
de agua,
mordisquear un pan de olvidos
palpando a tientas el belfo
amarillo
de la muerte, besándolo sin piedad,
domesticando el grito...


Hay algo tuyo en la mujer-nenúfar:
una hilera
de rebelde tristeza;
corpúsculos de huidizos ayeres;
grisazul infinito
enredado en el ramal de la sangre,
sal de ausencias
que se tornan memoria
al mirarme.

lunes, 1 de mayo de 2017

Jaque Mate


La aguja del reloj hiere el silencio.
Es la hora -se dice-
de truncar lentamente la calma
e invertir el flujo de la sangre
al presente.
El peón se levanta, 
un pálido temblor se amotina 
en sus gestos.

El alfil negro le bloquea
los sueños:
la reina
zizzaguea al andar, simula no encontrarle;
al fin azuza el fuego de sus pies
derrotados,
le seduce con su falsa blancura.

“Sube a la negra torre del sacrificio”
“Sálvanos con tu muerte”.

Ella y su regia cohorte
de aduladores cuervos;
ella y sus caballos
de ira,
sabrán dar buena cuenta de tu sangre
cautiva, domarán las manos con que amasas
el pan
que alimenta su ambición
desmedida.

Jaque mate:
ahora estás sometido por mi yugo.
Eres Nadie.
Soy la diosa del Caos, el Poder,
la Ambición
que te aplastan.






lunes, 24 de abril de 2017

De carne y sueños


Desfilaban
uno tras otro,
sin permiso,
sin tregua:
dulces, etéreos, cómplices,
azul-lamento algunos;
electrizantes, boreales,
audaces,
vertebradores de luz los más;
los menos, embriagados
de arsénico.

Todos ellos te amaban,
arrojaban a tus pies sus temores,
se atrincheraban tras la cálida sombra
de algún gesto tuyo,
alquimistas fugaces de mi exilio
perpetuándose
en un crisol de futuras ausencias.

Hoy reclamo sus melíferos huesos
vengo a sus tumbas con flores
antiguas,
evocando mi patria perdida,
destejiendo latidos, pronombres,
risas y llantos, condenas y gozos.
Eran de carne y sueños los días;
fueron niños
creciendo en mi seno.
Sucumbieron muy pronto a la muerte,
al hachazo
 de un tiempo metálico.

domingo, 16 de abril de 2017

Arena



Jugaba con arena,
modelaba
la tarde entre sus manos:
ahora una flor, un pájaro,
un paisaje,
algún velero,
bebidos de repente
por las olas.

Un misterio le salía al encuentro
en cada punto cardinal
del día.
Aleteaban sus brazos
bajo un cielo ligero
para luego buscar
el seguro puerto
de su mano.

Jugó con ella el tiempo
(el tiempo y ella, frágiles ambos,
ambos hechos de arena
y espejismos)
la modeló con tijeras de sombra;
le inventó un mar secreto
donde albergar las reliquias
de su infancia.
Allí naufragaba, allí nacía
de nuevo al mundo,
rebuscando en sus fondos amarillos:
una brújula, un sueño
carcomido, un ayer  no devorado todavía o,
simplemente,
la silueta pura, perfecta,
del amor.



lunes, 27 de marzo de 2017

Yo Acuso



No doy tregua.
Yo Acuso.
Soy quien husmea en su aura
de sombras.
Ven.
Sigue la flecha de mi gesto, afila
el hacha de tu lengua
en sus vísceras.
¿Qué es la verdad,
al fin y al cabo?
La verdad es una mueca 
del cielo, un espejo 
viciado.
Y ya hemos devorado suficientes
derrotas.
Llevo a la serpiente enroscada
en el hígado;
un dolor como a bilis nevada
en la sangre
del miedo.
Y tú me preguntas
¿para qué tanto incendio?
¿para qué tanta escarcha?

Simplemente
la muerte de la luz me alimenta.
Crezco
si vomito silencios
de acero.
Puedo hundir una flota
afilando mi odio.

Simplemente,
me hago fuerte ulcerando
la duda.
Simplemente,
 Yo Acuso.

sábado, 18 de marzo de 2017

Whatsapp?


Entren, señores, entren,
vendo palabras, sí, palabras:
edulcoradas, atrevidas, incendiarias,
vertiginosas, delirantes;
píldoras verdes contra la soledad
aquí,
a un breve golpe de timón
de sus dedos.

Cuelguen a la entrada
toda Identidad, vacíen los bolsillos
de sus neuronas y
relájense. 

Vendo palabras: blandas, simples,
ácidas,
aliñadas con imágenes,
solitarias como islas;
casi todas
frugales, casi todas 
desleídas en el vaso 
del tedio 
de un domingo cualquiera.

Palabras
para  todos los abandonos,
para casi todos las muertes.


No se preocupen, son inocuas:
les cortamos las alas,
las vacunamos contra la rebeldía.
Ustedes solo deben elegir
qué temor achicar,
de qué silencio huir,
qué verdad enterrar.

Pasen y vean, señores,
envíen y reenvien auroras
boreales, bits, bytes, megabytes,
deslices,
gigas,
humo.

Diviértanse, 
imaginen, 
olviden 
y, sobre todo,
no dejen de reír.

Jueguen a disgregarse
en su loca ingravidez.

Pasen y vean...






martes, 14 de marzo de 2017

Silencio



Juego a lamerte el alma,
a revelar la espina dorsal
de tu verdad,
y te acaricio
con preguntas anémicas;
temo tu adusta voz,
el acero cruento
de tus uñas clavándose
sobre el magma de alguna herida
abierta.

Desnúdate
para mí
esta noche:
te vestirán mis labios
con el altivo traje
de un poema.

Ah, pero tú sabes que me miento
al pensarte;
arde un latido oscuro en ti que apellida
una muerte prematura.
La bilis de tu aura enmudece
a menudo
mis manos,
que excavan, sin saberlo, un túnel
sembrado de serpientes.

Juega conmigo,
Silencio:
háblame en un lenguaje
indescifrable.

Demuestra al mundo
la banalidad de las palabras.