lunes, 18 de abril de 2016

Esfinge



Ven a mí. Soy la Esfinge.
Ven a mí.
Husmea lentamente mi corazón
atávico.
Me reconocerás
por el acero de un suspiro.
Estaré cerca
cuando se hayan podrido las esperas
y los pájaros apaguen su sed
en la cal 
de los interrogantes.

Ven.
Palpa la hiel que supura
mi lengua
con tu sangre.
Lame mi cerebro
con voluntad de espiga.
Hazme alcanzar el orgasmo de los cíclopes
suicidas.

Nada me importa la dimensión de los peces
que nadan bajo la cortina de tu risa,
ni el color de las ausencias
que viste a mis dioses
de napalm.
Nada me importan las palomas que anidan
en tus lágrimas.

Solo recuerda.
Soy la Esfinge.
Bebo sangre de espuma y
las ninfas arrojan
el azufre de sus huesos
ante mi penitente altar.
Ven,
teje un vestido de veranos
para mí.
Tatúame
en tus alados pies
y eleva al cielo este plúmbeo
dolor
antes de que el invierno arrope
la piedra de mi corazón
con su mano de nieve.



2 comentarios:

  1. Cuando yo era niño ya pintaba y dibujaba y una profesora se deshacía en elogios ante la belleza indescriptible de la esfinge. Yo le dije, "es una chapuza artísticamente la cabeza es muy pequeña en comparación con el cuerpo y se nota que es un pegote porque esta pulido de otra manera a las soberbias patas" "Cállate niño estúpido! qué sabrás tú!"
    Años despues ya bregado en ciertos libros de historia, leí teorias
    y una donde un geológo, Schoch, analizando las rocas daba muchísima
    más antigüedad al cuerpo del león que a la cabeza. Obvio, es que se ve a la legua. Entonces, aprendí que no sólo era una chapuza sino una blasfemia, pues al bellísimo y poderoso león (erigido en la era Leo) un egocéntrico faraón le había cercenado la cabeza para colocar su careto mofletudo. Sólo espero que algún día revienten esa cabeza y vuelva la cabeza del león la pureza de Atlantís. Destrozaron una maravilla mundial.
    Por eso tu poema es puro, pero la esfinge no

    Abrazos desde Atlantis en espera eterna del retorno

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  2. Es cierto, a simple vista la Esfinge parece desproporcionada, pero desconocía la teoría del león.
    Gracias por tan interesante comentario, Cristián.

    Abrazos, amigo.

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